Memoria
Todavía conservo en mi memoria
el sonido de tu voz,
cuidado!, gritabas, cuidado!,
si me besas, me convertiré en piedra
yo, en mi inocencia, reía,
y en piedra te convertía.
Que frío hacía,
las faldas de las montañas
blancas amanecían,
arremangaban su manto
y en ellos nos envolvía.
Nuestras manos enlazadas,
nuestras miradas perdidas,
en nuestras gargantas un grito.
Está amaneciendo el día
y en piedra te convertía





