martes, 17 de junio de 2014

Difícil sería, oh reina, contar menudamente mis infortunios, pues me los enviaron en gran abundancia los dioses celestiales; (Iliada Odisea)






                                          Foto de Santiago Montero

No me busques entre ciudades repletas de  gente, ni en calles de asfalto.

Deja que piense…
Te esperaré en los montes,
entre sombras de helechos,
entre  las flores silvestres,
ahí, donde se paran las horas,
donde solo el olvido de las horas perdidas, 
donde duermen los duendes.

Búscame,  me encontrarás vestida del color de la tierra,
del color del silencio que desprenden las piedras,
de la risa del viento.

Vestida  con las plumas del ave que despide al invierno.
Untada de tomillo y  romero.
Búscame, estoy durmiendo mi sueño,
riendo como ríe el viento,  
con los ojos abiertos.

sábado, 22 de marzo de 2014

Hay almohadas de pluma, hay almohadas de siesta: Mario benedetti




                                 
                                   Imagen de Internet


He tenido un sueño.
Soñé que estaba dormida en una tierra lejana.

Cuando todos abrían sus ojos yo los cerraba.
Estaba soñando,
en la distancia tañían campanas,
entre humillaciones, vergüenzas y llantos,
inclinada su cabeza, sobre una pila de mármol bautizan a la niña.

Su nombre es libertad.
El hombre que la parió, sin ovarios y sin culpa,
partió, robándole un beso, un abrazo una caricia,
un bostezo a la niña.


Una mano meciéndola está en su cuna,
A la nana nanita no la despiertes, 
a la nana nanita, mi niña duerme.


Sueña, está soñando,
chitón, no la despiertes,
la libertad está soñando.
Soñando su libertad.

Desperté, solo fue un sueño,
qué importancia puede tener
que en un lejano lugar 
una niña esté en su cuna,
que le hayan robado un beso, un abrazo, una caricia
y el derecho a una sonrisa.
La libertad está durmiendo.
Dejad que sueñe en su cuna.

De la Safor  




miércoles, 5 de marzo de 2014

OSEAS 8,1 Hay un águila en la casa de Yavé, porque han violado mi alianza,




                                 imagen de Internet 
Ayer, ayer que no hoy, entré en un corral de gallinas.
Fui y observé y agudicé el oído.
Las gallinas durante todo el tiempo lo único que hacían era
cococo, cococo, cococo.
¡Ah! Pero había un gallo, altivo, orgulloso, estirado. Soy el gallo del corral,
repetía sin cesar, picoteo a mis gallinas, mi canto es de tenor, con él a mis vecinos despierto yyy a alguna que otra gallina.

¡Ah! Tonto engreído galán.

En el corral de al lado hay una pollita, descarada, muy bonita.
Está cansada del viejo gallo. Éste la agasaja sin cesar, la acorrala y picotea, la asedia, la persigue.
Cansada está la pollita y haciéndose la tontita una salsa merengada delante del joven gallo ha decidido bailar.
Ella piensa que este gallo al fin la pretenderá.

Caballero, sí, usted, ¿dónde va? Acaso no quiere oír lo que tengo que contar. Mire usted que la historia solo acaba de empezar…Yo le invito a que se siente y termino de contar. Es muy breve, ya verá. 

La pollita está cantando, alborota a las gallinas.

El vejestorio cavila. Ese gallo presumido ¿me quitara a mis pollitas? Jamás lo consentirá.
Lo mira y piensa ¡uf! Demasiados musculitos, cerebrito muy poquito y algo torcido le diviso ese espolón.

Me acercaré despacio, que crea que estoy cansado, que de gallo, yo, ya paso.
El galán lo ve, lo mira y decide en su inocencia que el compañero emplumado, ya vetusto, bien le puede entender y en él puede confiar.

Cuenta, cuenta… Yo, a tu edad, la cresta ya me pesaba ¿Y tú, chaval, cómo vas?

Pues verás, solo tengo plumas, le cuenta el infeliz, he de mantener el tipo de gallo bien emplumado, la cresta ya se me dobla la tengo que sujetar, el espolón me tropieza cuando las quiero montar, picoteo, picoteo pero picoteo mal, ¿a quién quiero yo engañar?

Y el viejo gallo cavila. O sea que la gallina vieja tiene razón cuando de él cuenta que no es gallo ni gallina y le falla el espolón y por la puerta trasera el gallito se le escapa.  

 El viejo piensa y piensa. Yo te voy a escarmentar. Sin pluma te has de quedar. Que a mi pollita tú no la vas a picar ya verás cuando yo cuente que este gallo no es tal gallo ni sirve como galán.

Y el emplumado vejete contó y recontó lo dicho, y lo no dicho también, y de gallo pasó a gallito, solo con sus musculito.
Las gallinas a lo suyo, cococo cococo cococo, bailando está la pollita, rodeando a su vejete,  al compas de una canción que otro gallo va cantando y enseñando el espolón.


De la Safor


sábado, 8 de febrero de 2014

¿Por qué debo ser educado como los griegos? ¿Por qué no puedo ser simplemente un macedonio? (El hijo del sueño)




                                   Imagen de Internet




Un día de estos
he de sentarme
y he de escribir tu nombre
sin rabia, con indiferencia,
solo un nombre, el tuyo.

Quiero olvidarte,
solo quiero recordar tu nombre,

qué importa el pasado,
qué importan unas palabras no escritas.

¿Acaso el viento que ruge
reprocha a la dulce brisa
la dulzura que acaricia?    



De la Safor

viernes, 7 de febrero de 2014

Si de mi mal no os holgáis, escuchar mis quejas santas. (Verso de Don Quijote)


    Imagen  de Ato Togo





Ya estoy preparado, fueron tus palabras. Vámonos.
Pero no corras, tenemos tanto tiempo....
Cariño, el tiempo no existe. Fue inventado.
Lo inventó un ave envidiosa de nuestra felicidad.
¿Acaso no lo recuerdas?
Fue un día. Paseábamos por un sendero recubierto de helechos,
mientras las aguas del rio serpenteaban por las montañas.

Tus pasos se unieron a los míos,
nos miramos y reconocimos nuestros nombres.
Pesaban tanto en nuestras mochilas
que revoloteaban a nuestro alrededor,
los trasportaba el viento.

Quise coger mi nombre, no  pude y cogí el tuyo.
Y un ave parlanchina y envidiosa  susurro en tu oído:
Yo soy el tiempo, el tiempo que no tienes,
el tiempo que se fue.

No corras, amor, no corras, no existe el tiempo,
detén tus pasos junto a los míos para emprender el camino.
De la Safor:




viernes, 24 de enero de 2014

Y sin embargo te oigo cada noche. (Un verso de La sirenita, de Mario Benedetti)


                                             Imagen de Internet 



  Amor,
después de unos días de intenso frío y cielo nublado hoy ha amanecido con un esplendido sol.
Asomada a la ventana no puedo resistir la tentación de querer salir corriendo, de cruzar la calle. Está tan cerca el parque… Sólo quiero sentarme en uno de esos bancos y dejar que el sol me acaricie
mientras  entretengo mi mirada en los juegos alegres de los niños, en esas flores que sonrojan la primavera. Están tan bellas que parecen sacadas de un lienzo. Oír el trino de los pájaros, el  suave vuelo de las mariposas.

Envuelta en estos pensamientos cierro los ojos y recuerdo tus pasos acercándose lentamente y dándome un cálido beso que acaricia mis mejillas.

Pero te fuiste y sin embargo te oigo cada noche,  a  cada instante.

Veo manos entrelazadas, ojos mirándose con ternura y no dejo de recordar con un amargo cariño nuestro primer encuentro. Ya nos conocíamos, siempre estuvimos cerca, el mismo colegio, el mismo barrio, los mismos amigos… pero sin descubrirnos. Hasta aquel día que nuestros ojos se encontraron y nunca más dejaron de mirarse.

Después de un corto recorrido juntos me dijiste hasta pronto. Dos corazones dejaron de latir a un tiempo. Sólo la soledad tengo por compañía y sin embargo te oigo cada noche.
Volaré junto a ti cuando llegue la primavera y el viento entrelace los olores del  jazmín y el sonido que tañe nuestros corazones.

De la safor

jueves, 23 de enero de 2014

"Le dió un vestido, desgarrado, sucio y manchado de humo... (Homero)

                                                   
                                                        Imagen de Internet 

                                     Amigo

He abierto mi boca y he sembrado palabras,
palabras asfixiadas con tus cenizas.
Mis lágrimas resbalan empapando mis mejillas
humedeciendo los surcos donde te ocultas.  

En primavera  brotarán, por diminutas arterias,
los primeros esquejes.
Las primeras líneas perfilaran  tu sonrisa.

No te importe, cortaré tus raíces, serás libre
ningún amanecer entorpecerá tu camino, hacia la luz eterna.    
En el vientre de otra madre regresaras como hijo. 

Y cuando el verano se aleje y el otoño esté cerca
Palparé tu envoltura, confesaré, contaré mis pecados
El primero, el haberte querido,
uno a uno los quemaré en la hoguera
Y con hierro fundido, forjaré  tu olvido    

 De la Safor

 Éxodo 22, mi ira se encenderá y os matara a filo de espada.   Hola Pichín, hace algún tiempo que nos conocemos, bueno, que te conozco. ...