viernes, 20 de enero de 2012

Que la verdad miente a menudo es habitual, pero lo trágico es que la mentira tampoco es verdad. ( Antonio Martínez I Ferrer)

Imagen de internet


24 de Diciembre de 2011

Hoy, después de un tiempo de prudente espera, con una copa en la mano decido escribirte.

Quizás sea porque es navidad. En estas fechas todo nos parece distinto, otro color, otra alegría otra forma de ver la vida.

Te añoro amor. Mi fuego se alimenta de tu ausencia. Sé que nunca leerás estas líneas emborronadas con mis lágrimas, nunca sabrás el beso que puse en ellas, el nudo que no pudo deshacer mi garganta.

En la intimidad de mis pensamientos, cuando las sombras me rodean, mi mente se pierde en tu silencio, en tu sonrisa, acariciando mi mirada. Mis manos rozan tu sombra buscando los suaves pliegues de tu piel.

Mis pensamientos te abrazan añorando tus besos. Esos que quizás nunca me diste pero con los que siempre soñé.

Amor, mañana cuando vuelva a salir el sol y con la copa vacía seguiré extrañándote.

No importa que estas letras escritas en un momento de desvelo nunca lleguen a tus manos.

Tengo toda la eternidad para seguir amándote,

Y quizás algún día tus manos entrelacen una sonrisa en mi mirada.

Sin poder amarte más de lo que te amo, no me despido solo abro mi mano

Emborronando con mis lágrimas tu olvido.

sábado, 22 de octubre de 2011

DE MERIENDA EN LA PLAYA



El cesto a la cintura con buenas viandas, un buen vino y a la playa, a merendar.

Que cuerpos, negros, cincelados por el sol.

¿Que veo? En cueros y eso, no es posible, un badajo de verdad,

Apañao va el chaval, pues eso tié que pesar.

Las olas vienen y van, que calor, a mi edad.

Y en esas peñas ¿Que veo? Sin vergüenza y sin recato,

Dos cuerpos medio abrasaos y los dos tienen badajo

y las mozas, con las almejas pelás.

Ya está, el sol les dio en la sesera, los cegaron al mirar,

Se confundieron, los barones y las hembras

¿Y sí fuera y les dijera?

Que pensamientos me dan, voy hacer un estropicio

¿A mi edad?

Pero que veo, agarradito está, un cangrejo, marcha atrás, al final con tanto ir y venir a un me salpicarán.

Que cerca está la Albufera, germinando está el arroz.

Ufff, a mi edad, las pondremos a secar, las espigas claro está.

domingo, 18 de septiembre de 2011

SANTA SAN HEBRA


Madre, mi primer poema, un viento alado lo transportó al infinito mundo de lo imposible y rasgó mi velo, corrí tras él, en mi inocencia, mi manto quise coser, darle una puntada, solo una puntada y no pudo ser.

Yo solo era mujer.

Silencios profundos son los de una madre.

Ayer, mientras yo quería atrapar una mariposa, tú cogías mis manos, las empujabas hacia las alturas donde las águilas tocan las nubes, las hacías fuertes, mis lágrimas enturbiaban tus sentidos, tú veías el horror de mis ojos, mi boca sentía la tibieza de otra piel y mis manos palpaban la impiedad de otras manos.

Madre, tu voz era un susurro, un rumor de agua tibia sobre mi piel.

Mis oídos escuchaban el sobresalto del sonido de otra voz y desde el interior de mi vientre, sentía como caía el velo que cubría la faz de mi aliento. Yo solo era una mujer.

Fue entonces, sin saber por que, de mi boca, sin rabia ni enojo, salió esta oración. Santa San Hebra.

Gobierna sin prisas, pon agua al fuego, deja caer unas flores secas, que salgan vapores cálidos, con aromas y perfumes de ayer, olvidados, el tiempo se comerá la larga espera, la fragancia se extenderá por todos los rincones del bosque de cipreses, solo entonces, madre, con susurros me despertaras.

Para que, entre los senderos, camine descalza mirando a los cielos, ese cielo negro cuajado de estrellas.

Se acabó el sendero, has de despertarme, despiértame madre que llega la noche y he de marcharme por esos caminos, caminos de sangre.

Se acerca la sombra, se limpian sus uñas y en la tierra, madre, sus dedos esconde, en la misma tierra donde tú, aquel día, gritando hacia dentro, a mi me parias y una fina lluvia cubría dos vidas la tuya y la mía.

lunes, 29 de agosto de 2011

Foto de Carlos


Sueños

En los pliegues de mis sabanas

como una fruta prohibida

dormitan mis pensamientos.

Mis pensamientos volaban,

tus brazos los atrapaban.

En mi alcoba en penumbra

mis ojos te desnudaban,

el perfume de tu piel

emborrachan mis sentidos.

Mis ojos te requerían,

tu boca busca mi boca

robándole, sin piedad,

los besos de su inocencia.

Mi cuerpo junto a tu cuerpo,

mis manos tocan tu piel

como una brasa encendida.

Perezoso amanecer,

está despuntando el día.

Mi alma esta sonrojada

al unirse con la tuya.





lunes, 25 de julio de 2011

imagen de internet

Entreteniendo al tiempo

con dedos de terciopelo,

acaricio la mañana.

desnudo tengo mi cuerpo,

mojado tengo mis senos

mi llanto lo va cubriendo.

Mis sabanas tengo bordadas,

junto a la orilla del río, las bordé una mañana,

con las rosas del rosal

que engalanan mi ventana.

Y avivando mis sentidos

y entrelazando mis brazos,

el tiempo va transcurriendo.

Al mediodía sonrío,

mis recuerdos van volviendo,

mi cuerpo junto a tu cuerpo.

Aconteció una mañana,

junto a la vera del río.

Mis senos tengo desnudos,

tus labios lo van cubriendo.

Nuestros cuerpos se soldaron,

las aguas fueron subiendo

ahogando nuestros sonidos.

Los recuerdos de tus brazos

entrelazando los míos,

las rosas siguen oliendo

y engalanan mi ventana.

Algarabía en el patio, el río se está acercando

las aguas están subiendo,

cubierto tengo mi cuerpo,

mi llanto lo va cubriendo.

martes, 31 de mayo de 2011

"Ya se escapó mi ayer de tu mano por el parque; ya no hay palomas que se enreden con mis pies." Victor y Diego

imagen de internet




Las sombras


Las sombras nos envolvían,


protegida por tus brazos


mi cuerpo se estremecía.


Mis pensamientos volaban


creyendo que me querías,


cuando tus ojos y los míos


soñando se perseguían.


Humedeciendo mi piel con la humedad y el deseo,


de tu boca van cayendo palabras de desconsuelo.


Preguntabas, si te quiero,


si las cintas de mi pelo


hacen muncho que cayeron,


como potro desbocado


al viento llevo mi pelo.


Mi cuerpo junto a tu cuerpo,


en hielo lo convertías


y el manto que nos cubría


al tiempo se nos caía.






lunes, 25 de abril de 2011

"¡Es tan breve la vida para tan larga muerte!" De Fernando de Villena

Imagen de Internet

Un grito


Me despierto con un grito

que desgrarra el viento

en una estancias de velas encendidas,

tras los cristales,

la noche extiende su velo

cubriendo su rostro al mundo.


Unos dedos invisibles tocan mi alma

siendo brutalmente aprisionada

hasta exhalar mi último aliento.

Cierro mis ojos mientras oigo una plegaria,


abandonando mi cuerpo inerte,

me elevo en el silencio de la noche eterna

a lo lejos,

un manto blanco abre sus brazos

escucho llantos,

me abrazo a la húmeda tierra

se oyen cantos,

tras de mi se cierra la puerta

del campo santo.




 Éxodo 22, mi ira se encenderá y os matara a filo de espada.   Hola Pichín, hace algún tiempo que nos conocemos, bueno, que te conozco. ...