lunes, 29 de agosto de 2011

Foto de Carlos


Sueños

En los pliegues de mis sabanas

como una fruta prohibida

dormitan mis pensamientos.

Mis pensamientos volaban,

tus brazos los atrapaban.

En mi alcoba en penumbra

mis ojos te desnudaban,

el perfume de tu piel

emborrachan mis sentidos.

Mis ojos te requerían,

tu boca busca mi boca

robándole, sin piedad,

los besos de su inocencia.

Mi cuerpo junto a tu cuerpo,

mis manos tocan tu piel

como una brasa encendida.

Perezoso amanecer,

está despuntando el día.

Mi alma esta sonrojada

al unirse con la tuya.





lunes, 25 de julio de 2011

imagen de internet

Entreteniendo al tiempo

con dedos de terciopelo,

acaricio la mañana.

desnudo tengo mi cuerpo,

mojado tengo mis senos

mi llanto lo va cubriendo.

Mis sabanas tengo bordadas,

junto a la orilla del río, las bordé una mañana,

con las rosas del rosal

que engalanan mi ventana.

Y avivando mis sentidos

y entrelazando mis brazos,

el tiempo va transcurriendo.

Al mediodía sonrío,

mis recuerdos van volviendo,

mi cuerpo junto a tu cuerpo.

Aconteció una mañana,

junto a la vera del río.

Mis senos tengo desnudos,

tus labios lo van cubriendo.

Nuestros cuerpos se soldaron,

las aguas fueron subiendo

ahogando nuestros sonidos.

Los recuerdos de tus brazos

entrelazando los míos,

las rosas siguen oliendo

y engalanan mi ventana.

Algarabía en el patio, el río se está acercando

las aguas están subiendo,

cubierto tengo mi cuerpo,

mi llanto lo va cubriendo.

martes, 31 de mayo de 2011

"Ya se escapó mi ayer de tu mano por el parque; ya no hay palomas que se enreden con mis pies." Victor y Diego

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Las sombras


Las sombras nos envolvían,


protegida por tus brazos


mi cuerpo se estremecía.


Mis pensamientos volaban


creyendo que me querías,


cuando tus ojos y los míos


soñando se perseguían.


Humedeciendo mi piel con la humedad y el deseo,


de tu boca van cayendo palabras de desconsuelo.


Preguntabas, si te quiero,


si las cintas de mi pelo


hacen muncho que cayeron,


como potro desbocado


al viento llevo mi pelo.


Mi cuerpo junto a tu cuerpo,


en hielo lo convertías


y el manto que nos cubría


al tiempo se nos caía.






lunes, 25 de abril de 2011

"¡Es tan breve la vida para tan larga muerte!" De Fernando de Villena

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Un grito


Me despierto con un grito

que desgrarra el viento

en una estancias de velas encendidas,

tras los cristales,

la noche extiende su velo

cubriendo su rostro al mundo.


Unos dedos invisibles tocan mi alma

siendo brutalmente aprisionada

hasta exhalar mi último aliento.

Cierro mis ojos mientras oigo una plegaria,


abandonando mi cuerpo inerte,

me elevo en el silencio de la noche eterna

a lo lejos,

un manto blanco abre sus brazos

escucho llantos,

me abrazo a la húmeda tierra

se oyen cantos,

tras de mi se cierra la puerta

del campo santo.




martes, 12 de abril de 2011

"Para la libertad, sangro, lucho, pervivo..." Miguel Hernández

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Me vi en el vientre de mi madre nadando en mil recónditas memorias. Oí su voz, de una forma extraña, sin entender su lenguaje. Yo era apenas una célula que se iba multiplicando, un elemento vivo, formando parte del universo, de la creación, un pequeño átomo que se expandía, como una galaxia en el firmamento. Con el paso de los días, mis formas cambiaban rápidamente. No tardé mucho tiempo en sentirme a gusto en aquel claustro materno, en reconocer y entender su voz, alegre, dulce y melodiosa, me sentía querida moviéndome en las tibias aguas que me acariciaban y mecían, mientras oía los latidos de su corazón, dos corazones fuertemente entrelazados, acoplándose con el mismo ritmo ¿Cuántas veces? Ya ni las recuerdo, no se el tiempo que estuve ausente. Dicen que nacemos y morimos solos. Mis partidas siempre fueron dolorosas, sí, algunas veces en soledad, otras amarrándome a manos amigas, mirándoles a los ojos, reconfortando el dolor de sus miradas perdidas. Ah, pero mis regresos siempre fueron felices, unos ojos alegres y unos brazos fuertes en los que mi desvalido ser se sentía protegido. Mis idas y mis venidas, nunca fueron traumáticas pero todo llega a su fin, ¿acaso hoy he llegado a la perfección? No, solo estoy cansada de guerras, injusticias, de tan pocas risas y de tanto llanto. Hoy quiero regresar para siempre y formar parte de las luces del universo.

jueves, 31 de marzo de 2011

AL TIEMPO LE PIDO TIEMPO Y EL TIEMPO; TIEMPO ME DA

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Ayer jugueteé con el tiempo

me sumergí en mi memoria

vagué por parques

hasta encontrar cintas rosas,

imagénes lejanas de callejas estrechas

y unos pasos pequeños

crecidos por el tiempo.

Las imágenes van pasando

las arrullo entre mis brazos

les canto nanas olvidadas en las agrietadas

lagunas de mi mente.

Retengo en mis retinas

las lilas y las rosas,

absorbo el néctar

y su aroma me embriaga

hasta encontrar presencias perdidas.

y dócilmente amanso el tiempo

mientras mi alma se sociega.

domingo, 13 de marzo de 2011

Vosotros creéis que existe un Dios. Hacéis bien: los demonios también lo creen, y tiemblan. Santiago, 2, 19


Durante mi infancia ocurrieron muchas cosas que yo no entendía, como cualquier niña, yo observaba todo lo que sucedía en mi mundo, mi mundo era mi casa, mi padre, mis hermanos y mi madre, la seguía a todas partes, ella era realmente mi verdadero mundo, la observaba, la acorralaba con mis preguntas y miradas, cuando nos quedábamos a solas mi madre levantaba sus ojos al cielo, esperando que el cielo respondiera a su mirada.
Cuando amanecía miraba como se desvanecían los resplandores de las estrellas, esperaba el atardecer siempre con una plegaria, yo la observaba, mis ojos eran solo los de una niña.
Habían días en los que la lluvia caía sobre nuestras cabezas las cubríamos y continuábamos esperando, yo le preguntaba, ella me miraba, solo sonreía, con una sonrisa dulce y triste.
Aquel día, amaneció como cualquier otro, con nuestros estómagos vacíos, nuestras tripas gruñendo, un mendrugo en la mesa y poca más, mi padre y mis hermanos salieron de nuestra casa, mi madre, conmigo arrastras, salió detrás de ellos, palabras entrecortadas salían de su garganta, palabras de llanto y rabia.
Un día, en mi inocencia, creí que aquellos rezos tenían al fin respuesta, el cielo se iluminó con un gran estruendo, una gran algarabía de voces confusas llegaban de todas partes, los vecinos corrían de un lado para otro, yo agarraba las sayas de mi madre y tiraba de ellas, quería correr, participar de lo que yo creía que era una fiesta, mi madre me cogió en sus brazos su cuerpo temblaba, mientra el cielo seguía escupiéndonos fuego, no eran las estrellas las que caían, ni la lluvia la que mojaba nuestras cabezas, nos caímos, a nuestro alrededor solo el silencio, los ojos de mi madre se nublaron, sus brazos se abrieron, de su boca salió una plegaria que el viento arrastró paralizando el tiempo.

 Éxodo 22, mi ira se encenderá y os matara a filo de espada.   Hola Pichín, hace algún tiempo que nos conocemos, bueno, que te conozco. ...