martes, 5 de agosto de 2014

Tienes nombre de vivo, pero estas muerto. (Apocalipsis 2,1-3,3)




                               
                                Imagen de Internet 




          Podría decir que estoy harta pero, ¿de qué?
¿De oír sandeces, majaderías, estupideces
O acaso de encontrar sonrisas en cualquier parte?
Sonrisas tan estúpidas como vacías
¿De qué están hechas  las sonrisas?
¿Acaso te lo has preguntado alguna vez?
¿Pueden ser lágrimas las sonrisas?
¿Lagrimas robadas de otras vidas?


¿Crees que a las tres de la mañana,
Cuando, harta de copas, regresas a tu casa
acallarás los gritos que salen de las gargantas?
¿Acallarás el dolor de un cuerpo enfangado con metralla,
la rabia de una madre con un niño entre sus brazos
desposeído de su alma?


Que lejos están los tiros, que lejos están sus almas,
en todas partes, la sangre la bautizan con la rabia.
Aquí se bautizan palabras y pisotean las almas.
El viento arrastra despojos de metrallas y de rosas
ensangrentando las manos  del que ríe entre copas.
A nuestro lado la tierra está abriendo sus entrañas
Envolviendo con su manto las rosas rojas que unas manos van sembrando

De la Safor