jueves, 1 de diciembre de 2016

"No es el dueño quien debe sentirse honrado por la casa, sino la casa por su dueño" (Cicerón)

                               
                                            La muerta enamorada de Théophile gautier 


                                           

                                                   Se quiebra la noche: 
Se quiebra la noche, en tantos y tantos lugares.
La esperanza de las gentes humildes se agrieta,
no callan las armas, es un planeta muerto de palabras.
Ya no queda tierra para enterrar a los muertos
Ya no quedan lágrimas, solo queda rabia.
De madrugada y cansada de tanta crueldad innecesaria,
de tantas noticias de muerte,
me dispongo a dormir. Sé que hoy, como tantos días, 
la maldad no duerme, está en vela, camina descalza.
“No perdono a la muerte enamorada”*.
no perdono a la mano capaz de tanta crueldad innecesaria,
esas manos, que amparándose en dioses, revientan al hombre,
no perdono al que derrama mi sangre, obligándome a entender sus razones.
Hoy, la noche se avergonzó, se envolvió en sus tinieblas, y se fue, 
nos dejó la maldad a los hombres, 
se mofó de nosotros y entre risas, nos regaló un nuevo día
lleno de luz, lleno de muerte, de lagrimas, de vergüenza, 
(donde las palabras escritas estaban muertas)*.
Y duele, duele cuando solo veo palabras, enfundadas en armas.
Hoy la noche camina descalza.
De la Safor.

*no perdono a la muerte enamorada.
Miguel Hernández.

jueves, 6 de octubre de 2016

Éxodo; 23, Nadie se presente a mí con las manos vacías



Soledad:

                                                  
                                                   Imagen de internet 


Ayer yo respiraba paz,  la paz de tu soledad,
la paz estaba en el aire que impregnaban tus enaguas,
la paz estaba en tus manos, cuando tú me acariciabas,
cuando peinabas mi pelo, cuando atabas mis sandalias,
cuando me dabas un beso al despuntar la mañana
tu palabra era mi paz cuando yo te preguntaba,

¿El mar nunca tiene calma? ¿A dónde van esas aguas?
¿Que busca la golondrina cuando anida en mi ventana?

Y tú, con una sonrisa, calmabas todas las olas que en mi orilla naufragaban.
—Las aguas buscan orillas, abrazan los continentes y los convierten en islas
los hombres aman la tierra que dio comienzo a sus vidas.
Palabras que sosegaban aquella existencia mía

Eras mi guía, cogida de tu mano me iba asomando a la vida  
y riendo  yo corría, ignorando aquellas vidas
que en otra orilla vivían.
Los días fueron pasando, la paz se fue alejando 
el tiempo borró aquella sonrisa dulce con la que todo lo envolvías.

Ya no atino a respirar, mi pelo se despeinó,
ando cruzando este mar, buscando esa otra orilla,
ando buscando respuestas a aquellas preguntas mías
¿Por qué abrazas continentes y los conviertes en islas?

De la Safor:  

martes, 19 de mayo de 2015

Eclesiástico, 19, (Sus ojos observan siempre su conducta.)








                                          Imagen de Internet 



Tengo mi corazón de cristal
y tras de mí dejo la abrasadora noche
con todos sus segundos, sus minutos y sus horas.

En la mañana, solo tus palabras
diciendo, bendígate la luz de la mañana.

Mis ojos son de cristal
y veo acercarse un fingido tiempo, sonriente y engañoso,
donde la mentira duerme.

Pero bendígate la luz de la mañana.

Mi boca es de cristal
y dentro tengo un badajo que llama a la oración
de aquellos que ya están muertos. 
A todos los mato el silencio,
el silencio y tu voz.

¿Qué importa? Bendígate la luz de la mañana.

Mis labios, mis labios son de cristal
y tiemblan de indignación y no pronuncian palabras,
solo babean de rabia.

Y sigues tú bendiciendo.

Tengo piernas de cristal y unos pies que no avanzan, retroceden,
ya no tienen movimiento.

Y al bendecir, tú maldices, maldices mis pensamientos.

Mis brazos, mis manos, mis dedos son de cristal
y  no te puedo abrazar y no tengo movimientos.

Y tú, y tú sigues bendiciendo.

De Lasafor:


miércoles, 29 de octubre de 2014

Los buscará, pero no los encontrará; (Oseas 2,7 )





                                           
                                                           Imagen de Internet





Abro la puerta. 

Hay niños jugando en la calle.
Una calle  de tierra recién barrida
regada por las risas de la chiquillería.
Miro al suelo: un sambori, una cuerda, unas canicas.
¡Qué atrevidas esas muchachas que sueltan las agujas
y siguen queriendo ser niñas!
Y juegan a la cuerda trenzando sonrisas 
a posibles galanes.
Solo son niñas creciendo muy deprisa.

Vuelvo la mirada y miro las paredes,
de una casa vacía
y me adentro en sus vidas.

Abro ese cajón de las cosas perdidas.
Un peluche, un trozo de  goma, una punta de lápiz,
una cuartilla con unas letras sencillas, 
una cinta rosa, un mechón de mi pelo.

Una ventana abierta,
unos ojos que miran acercarse la vida.
A lo lejos, deprisa, una nube se aleja
y se apaga una luz,
y mis manos tiemblan encendiendo una vela
alumbrando el reloj de los granos de arena.

Me miro en el espejo me devuelve mi imagen, 
de arrugas y de canas, de unos pies inseguros
y manos temblorosas.

Y la puerta se cierra.  
Entorno mis ojos y me siento a tu lado.
Solo quiero que sepas lo que deje por ti.
Una nube se aleja y se lleva mi tiempo.
Cierro mi ventana, revuelvo mis cajones
me pongo mis enaguas y sin ningún reproche
abandono mi casa.

De La Safor:            







lunes, 29 de septiembre de 2014

Los elegidos. Gritaban con gran voz, diciendo: Salud a nuestro Dios







                                             Imagen de Internet



Enamorarse ¿de quién? ¿De una misma?
¿Te has mirado alguna vez en un espejo?
Con objetividad,
¿Qué ves, belleza interior o exterior?

¿Te has mirado en los ojos de un niño?
de esos niños que no son bellos
que solo tienen piel y huesos, 
¿Te has visto reflejada en esas gotas de lágrimas
para ver tu belleza o de aquel que amas?

En los ojos de esos niños
yo solo veo lágrimas de  una madre 
exprimiéndose  el pecho cuando lo amamanta
mientras mira las pupilas de su hijo que son su espejo
y ella ve su rabia en ese espejo (y da con la tristeza en el espejo)
su tristeza y al fin nuestra tristeza.

Pero no es ese espejo del que nos habla Mario Benedetti,
Él nos cuenta sobre amores y desamores.
pero en esta historia de espejos y reflejos,
en esta historia donde buscas el reflejo de tu alma,
solo encuentras coraje, hambre y rabia.    



De la Safor 

martes, 5 de agosto de 2014

Tienes nombre de vivo, pero estas muerto. (Apocalipsis 2,1-3,3)




                               
                                Imagen de Internet 




          Podría decir que estoy harta pero, ¿de qué?
¿De oír sandeces, majaderías, estupideces
O acaso de encontrar sonrisas en cualquier parte?
Sonrisas tan estúpidas como vacías
¿De qué están hechas  las sonrisas?
¿Acaso te lo has preguntado alguna vez?
¿Pueden ser lágrimas las sonrisas?
¿Lagrimas robadas de otras vidas?


¿Crees que a las tres de la mañana,
Cuando, harta de copas, regresas a tu casa
acallarás los gritos que salen de las gargantas?
¿Acallarás el dolor de un cuerpo enfangado con metralla,
la rabia de una madre con un niño entre sus brazos
desposeído de su alma?


Que lejos están los tiros, que lejos están sus almas,
en todas partes, la sangre la bautizan con la rabia.
Aquí se bautizan palabras y pisotean las almas.
El viento arrastra despojos de metrallas y de rosas
ensangrentando las manos  del que ríe entre copas.
A nuestro lado la tierra está abriendo sus entrañas
Envolviendo con su manto las rosas rojas que unas manos van sembrando

De la Safor  

martes, 17 de junio de 2014

Difícil sería, oh reina, contar menudamente mis infortunios, pues me los enviaron en gran abundancia los dioses celestiales; (Iliada Odisea)






                                          Foto de Santiago Montero

No me busques entre ciudades repletas de  gente, ni en calles de asfalto.

Deja que piense…
Te esperaré en los montes,
entre sombras de helechos,
entre  las flores silvestres,
ahí, donde se paran las horas,
donde solo el olvido de las horas perdidas, 
donde duermen los duendes.

Búscame,  me encontrarás vestida del color de la tierra,
del color del silencio que desprenden las piedras,
de la risa del viento.

Vestida  con las plumas del ave que despide al invierno.
Untada de tomillo y  romero.
Búscame, estoy durmiendo mi sueño,
riendo como ríe el viento,  
con los ojos abiertos.