martes, 22 de febrero de 2011

NOSTALGIA


imagen de internet
Nostalgia

Después de unos días de intenso frío y cielo nublado hoy ha amanecido con un esplendido sol.
Asomada a la ventana no puedo resistir la tentación de querer salir corriendo, de cruzar la calle como tantas y tantas veces he hecho, está tan cerca el parque, solo tengo que cruzar la calle, sentarme en uno de esos bancos y dejar que el sol me acaricie con sus rallos, mientras yo entretengo mi mirada en los juegos alegres de los niños, en esas flores, que ya próxima la primavera, están tan bellas que parecen sacadas de un lienzo, en el aleteo de los pájaros con sus trinos y en el suave vuelo de las mariposas.

Envuelta en estos pensamientos, cierro mis ojos y oigo tus pasos acercándose lentamente y dándome un calido beso que acaricia mis mejillas.
Aquí, junto a mi ventana, veo esas parejas con sus manos enlazadas, mirándose a los ojos con ternura y no dejo de recordar nuestro primer encuentro.
Ya nos conocíamos, siempre estuvimos cerca, el mismo colegio, el mismo barrio, los mismos amigos, pero sin descubrirnos, hasta aquel día que nuestros ojos se encontraron y nunca más dejaron de mirarse.
Sin embargo y después de un corto recorrido juntos, nuestros ojos dejaron de mirarse, con un hasta pronto y una tierna sonrisa cerraste tus ojos, nuestros corazones dejaron de latir a un tiempo. Noto tu presencia en todos los rincones, pero solo la soledad tengo por compañera.

Quiero volar junto a ti, pero no en invierno, hace mucho frío, los días son cortos y grises, las fuentes están heladas, los árboles han perdido sus mantos y los pájaros no anidan ni cantan en ellos.

Cuando la primavera llegue y el aire traiga olores a jazmín, a azahares y junto al galán de noche los enamorados se besen, solo entonces, buscare tus ojos.

domingo, 20 de febrero de 2011

Arcoiris

imagen de interne


Arcoiris de mi infancia,
en tardes de primavera

cimbra de siete colores,
curvatura de reflejos,

tú venías hacia mí
perchando sobre las aguas,
las aguas de la albufera.

viernes, 11 de febrero de 2011

Su Destino

Imagen de Internet

El viento empezó a desordenar su pelo, su semblante era triste.
Ante ella no había más velo que la noche, aun así nunca se creyó una victima, siempre pensó que su destino estaba escrito y que bajo el cielo oscuro solo las estrellas guiaban sus cansados pasos.
Tras de ella quedaba la gran ciudad y todas sus ilusiones, esas que un día le hicieron pensar que podrían cambiar su futuro.
Volvía a desandar el mismo camino, arrastrada solo por sus recuerdos sin rencores, dejando parte de su vida en la gran ciudad, ella, una pobre chica de aldea, tuvo la osadía de pensar que podría conquistarla, que su destino podría cambiarlo.
Solo un reproche, una pregunta ¿Cómo podían vivir tanta gente en un lugar tan inhóspito como aquel? Nadie parecía conocerse, todo eran prisas, nadie sonreía.
A su alrededor todo era una gran mentira —que civilización mas extraña— pensaba. Aquellas luces impidiendo poder ver su cielo, sus estrellas.
Aquella tarde, después de su trabajo en aquel antro de miseria, que en un principio, cuando llegó, le pareció acogedor y casi hermoso, donde el dinero cambiaba de manos con la facilidad de quien todo lo posee, sin el menor esfuerzo, tomó la decisión de su regreso, no importaba que fuera tarde y la noche se le viniera encima, había llegado el momento de partir, de volver a su aldea.
No importaba que el viento desordenara su pelo, ella volvía a su aldea junto a su gente, su destino estaba escrito y las estrellas lo alumbrarían.

lunes, 7 de febrero de 2011

PARA ADA


Necesito un espacio,
mi espacio,
grande, muy grande,
donde pueda instalar un perchero de modista,
y en él poder colgar todos mis recuerdos.
Mis balbuceos en el vientre de mi madre,
mi primer llanto, mi primer beso,
mi primeros pasos, mis primeras caídas,
mi primer abrazo, mi primer desabrazo.
Colgaré mis primeros pensamientos de niña,
colgaré aquella muñeca de cartón,
de ojos azules y largas trenzas,
mi primera cartilla, con letras emborronadas
con mis primeras frases de amor,
(la M con la A mamá),
una flor,
un lazo, de color rosa y otro morado,
un tutú, con mis zapatillas de baile,
una cara de payaso, con su nariz colorada,
una pluma de paloma,
el gorgoteo o el trino de un jilguero.
El maullido de mi gato,
los ladridos de mi Litri,
la sonrisa de mi Laica,
la nobleza de Safor.
Mis primeros tacones,
los lazos de mis trenzas,
mi pelo al aire,
el primer carmín en mis labios,
tu primer beso,
el mandil de mi abuela,
el reloj de cadena de mi abuelo,
el perfume de mi madre,
la ausencia de mi padre,
el roce suave de mi hermana.
Colgaré los días alegres de mi vida,
para que sólo tú lo descubras
en el fondo de mi armario
y puedas vestirte como se visten las hadas, en sus días más rosas.