sábado, 24 de abril de 2010

EYJAFJALLAJÖKULL

EYJAFJALLAJÖKULL, ESTE ES SU NOMBRE




Cuaderno de bitácora.
Sí, la tierra sigue siendo redonda.


Hace 518 años el marinero Rodrigo de Triana gritó, Tierra!!!,

El pasado lunes día 19, Yo, grité, al fin, tierra!!!, estoy en un trozo de tierra rodeada de mar por todas partes menos por una, península, a esto se le llama península,

Quien me mandaría a mí querer ser gavilán, si solo soy una paloma, yo, que cuando subo un escalón siento vértigo, se me ocurre subirme en un avión, rumbo a una isla, sin consultar a la madre tierra su estado de ánimo y claro, evidentemente, nuestra madre estaba un poco enfadada, no me extraña, si tenemos en cuenta el mal trato que hacemos de ella, la madre tierra llora hacia dentro y se esta ahogando.
Nos mira por todos sus ojos y por su gran boca escupe fuego.
Enfadada, la gran dama está muy enfadada.

También es posible que esté enojada por el nombre que le han puesto al dichoso volcán que nos ha tenido “en jaque” a todos.

Eyjafjallajökull, yo estaría enfadadísima, muy molesta con el nombre y soplaría y resoplaría hasta convertirme en una gran fumarola.

Después de pasar unos días de nervios, lo cierto es que ya estoy en casa,
Por mar, desde luego, cierto que el barco me recordaba a la torre de Babel y sí, en el puerto de Barcelona estaba esperándonos, Don Cristóbal Colon.
Hasta llegar a Valencia todavía tenía que recorrer un pequeño trecho, pero al fin estaba en la península.

miércoles, 7 de abril de 2010

ENTRE FOGONES


En casa intentamos, en lo posible, seguir las tradiciones, este año tambien, así mi madre lo hubiera querido.
Es por lo que en estos días pasados los fogones de mi cocina han tenido una gran actividad.
Las algódigas de bacalao, son plato obligado en la mesa, también las torrijas. Os mando una muestra de estos deliciosos platos. Ojala pudierais probarlos.





lunes, 5 de abril de 2010

OSCURIDAD



Madre, aquí estoy rodeando tu cuerpo en un fiero abrazo como el primer día de mi corta vida.
Con rabia contenida, con mis propias uñas arañe la tierra y cave tu fosa, enterré tu carne, con tigo la mía.
Madre, cuando el blanco velo de la noche eterna extienda tu manto, cuando en las tinieblas, se oiga mi llanto y de entre la negrura, con guadaña en mano pidiendo su presa la sombra aparezca, clamare a la tierra.