Madre




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Madre, despierta, que a los hijos que pariste se les escapa la vida.
¿Por qué retiras tu manto?
¿Acaso no ves que gritan y están pidiéndote ayuda?
El viejo mundo se hunde
y el nuevo no resucita.
Se va esparciendo el estiércol y la sangre se marchita.
Los ídolos ya cayeron y los dioses se retiran.
Siguen cubriendo su rostro,
los vientres ya no respiran, se niegan a dar la vida,
un océano está separándose del día.     
Quiero estrechar el llanto, acunarlo entre mis brazos.
Madre, ¿por qué consientes mi llanto?
En tu vientre yo me hallo,
retira ya los fusiles, retira ya esos cantos.
Nabateos, levantaos.
Las murallas, no dejéis que las derriben.
Abrid, abrid las puertas de Petra.
Esclavos, vasallos, hijos del pasado, hoy libres de andrajos,
pedidle a la madre tierra que defienda sus entrañas,
que de rojo no se vista.
Despierta, madre, despierta y no abortes estas vidas.
Al viento alza tu velo.
Despierta, madre, despierta, no dejes teñir de rojo
el manto que nos cobija.      


Comentarios

  1. Debería habilitar los paneles de seguidores y de envío a Facebook, Twitter,etc., para dar a conocer poemas tan hermosos y sentidos como este.
    Un abrazo.

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  2. Hola Preste Juan:
    Gracias por tu comentario, eres muy amables, un saludo

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