viernes, 7 de febrero de 2014

Si de mi mal no os holgáis, escuchar mis quejas santas. (Verso de Don Quijote)


    Imagen  de Ato Togo





Ya estoy preparado, fueron tus palabras. Vámonos.
Pero no corras, tenemos tanto tiempo....
Cariño, el tiempo no existe. Fue inventado.
Lo inventó un ave envidiosa de nuestra felicidad.
¿Acaso no lo recuerdas?
Fue un día. Paseábamos por un sendero recubierto de helechos,
mientras las aguas del rio serpenteaban por las montañas.

Tus pasos se unieron a los míos,
nos miramos y reconocimos nuestros nombres.
Pesaban tanto en nuestras mochilas
que revoloteaban a nuestro alrededor,
los trasportaba el viento.

Quise coger mi nombre, no  pude y cogí el tuyo.
Y un ave parlanchina y envidiosa  susurro en tu oído:
Yo soy el tiempo, el tiempo que no tienes,
el tiempo que se fue.

No corras, amor, no corras, no existe el tiempo,
detén tus pasos junto a los míos para emprender el camino.
De la Safor:




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